La vilalbesa Cristina Castaño: "En esta profesión la conciliación no existe; te la tienes que fabricar tú"
25/09/2026

La vilalbesa Cristina Castaño: "En esta profesión la conciliación no existe; te la tienes que fabricar tú"

Lo de Cristina Castaño (Vilalba, 1978) con la interpretación fue amor a primera vista: con solo cuatro años tuvo clara una vocación que años más tarde la llevaría a dar sus primeros pasos en el teatro de la mano de la gran Concha Velasco. A lo largo de su carrera ha encarnado a personajes  icónicos en series como 'Al salir de clase' o 'La que se avecina', una consolidada trayectoria que ahora se ve reconocida en el marco de la Semana de Cine de Lugo con un emotivo homenaje.

Nació en Vilalba, creció en Vilagarcía y vivió en Santiago. Con tanta mudanza, ¿qué se lleva en el corazón de cada sitio?
Me llevo muchísimo. Por cuestiones laborales de mis padres tuvimos que viajar y cambiar mucho de ciudad cuando éramos pequeños. ¡Imagínate un matrimonio con cinco hijos que tuvo que reinventarse! Estuvimos en muchos sitios: Vilalba, A Coruña, Vilagarcía y Santiago. Pero en mi corazón también está muy presente Padrón, que es el pueblo de mi padre. Todos esos sitios son mis pilares emocionales.

¿Cómo recuerda aquellos primeros años en Vilalba?

Con mucho amor porque viví allí hasta los seis años. Me dio mucha pena tener que irme, sobre todo por despedirme de Celia, la chica que trabajaba en casa. Ella ya falleció, pero la recuerdo con gran cariño. Esos recuerdos de tu infancia son primordiales y configuran a una persona. Vilalba tiene un valor emocional gigante para mí.

"Viví en Vilalba hasta los seis años, es un lugar con un valor emocional gigante para mí; me dio mucha pena irme"

En su casa se respiraba arte: su abuelo dirigía zarzuelas, su padre tocaba el piano y su madre cantaba. ¿Estaba su destino escrito?

No especialmente. Somos cinco hermanos y solo dos nos dedicamos al mundo del arte. Al final, uno nace artista o no nace. Lo que sí es cierto es que nací en una familia donde se me apoyó y aplaudió el hecho de querer serlo.

¿Cómo fue el momento en el que dijo en casa que quería ser actriz?

Mi madre me cuenta que cuando yo tenía cuatro años le dije: "Yo quiero ser artista". Ella también quiso serlo en su momento, pero eran otros tiempos y mi abuelo le dijo que no. Como ella no recibió apoyo, decidió que sí le daría a su hija la oportunidad que a ella le negaron.

Con solo cuatro años le dije a mi madre: "Yo quiero ser artista". Ella también quiso serlo en su momento y no le dejaron, por eso decidió darme la oportunidad que no tuvo".

Se fue a Madrid a estudiar interpretación y debutó en el teatro junto a Concha Velasco. ¿Cómo fue trabajar con una actriz tan grande?

Fue una época preciosa. Empecé con Concha justo cuando estaba en 'Pratos Combinados' (TVG) interpretando a Paula Barreiro, un personaje muy querido en Galicia. Enlazar ese éxito con trabajar junto a Concha, que era una de las grandísimas, fue un honor. Aprendí mucho; yo era una niña y me trataron como a una hija.

Ha estado en series míticas como Al salir de clase, La que se avecina o Toy Boy. ¿Cómo se gestiona el peso y el cariño de haber acompañado a tantas generaciones?

Me siento muy afortunada porque el público no me identifica con un solo papel, sino con varios que han calado hondo. El reconocimiento se gestiona de manera muy diferente a medida que vas creciendo; no es lo mismo a los 20 años que a los 40. Que te reconozcan por la voz en una plaza de Buenos Aires o en Atenas es una suerte, pero detrás de ese éxito hay muchos años de trayectoria. 

"Trabajar junto a Concha Velasco fue un honor; yo era una niña y me trataron como a una hija".

Y mucho esfuerzo...

Sí, soy una curranta de mi profesión. Pero soy consciente de que hay muchos compañeros maravillosos que siguen luchando cada día sin que les suceda. Esta profesión tiene un componente de destino que no se puede controlar. En ese sentido, soy privilegiada.

Llevar el apellido de Pepe Domingo Castaño, ¿le abrió puertas o le exigió el doble para demostrar su valía?

Lo cierto es que mi tío Pepe no tuvo nada que ver con mi carrera. Su rama era el periodismo y la mía la interpretación; eran dos caminos completamente diferentes. Quienes me ayudaron son mis padres. Fueron ellos los que hicieron el esfuerzo de llevarme a Madrid y me dieron todo su apoyo.

Su melena pelirroja es hoy su seña de identidad, pero de niña sufrió burlas por ello. ¿Cómo se transforma esa inseguridad en fortaleza?

La vida te lo va enseñando. Cuando eres pequeña, ser la "rara" te convierte en blanco de burlas, pero al madurar entiendes que esa diferencia es una virtud. Hoy en día me encanta mi pelo, su color y mi físico. Me parece algo diferente y especial, y ahora que empiezan a asomar las primeras canas, ¡hasta le das más valor!

"Fui blanco de burlas cuando era pequeña por ser pelirroja, era la 'rara'; hoy es mi virtud, me encanta mi pelo"

El año pasado fue madre soltera. ¿Cómo se gestiona la conciliación en una profesión con rodajes tan intensos y constantes viajes?

La mía fue una decisión muy consciente y deseada, con todo lo que conlleva. Pero la realidad es que en esta profesión la conciliación no existe; te la tienes que fabricar tú. Si tienes un rodaje, no puedes parar para dar el pecho... Al final tienes que imponer que tu prioridad es viajar con tu hijo y asumir que eso te cerrará puertas porque muchas productoras no quieren asumir esa carga. 

¿Le han facilitado las cosas?

He tenido mucha suerte este año con Gestmusic en Tu cara me suena. Me dieron todas las facilidades del mundo para viajar a Barcelona con mi bebé, algo que les agradeceré eternamente. Pero no me ha sucedido en otros sitios; he tenido que rechazar ofertas de teatro para hacer giras porque consideraban que viajar con el bebé era demasiada responsabilidad para ellos. 

"He tenido que rechazar ofertas de teatro por querer viajar con mi bebé".

¿Es una realidad dura que todavía hace falta visibilizar?

Sí, se visibiliza mucho de palabra, pero a efectos prácticos no. Escucho a compañeras hablar de experiencias bonitas en cine o televisión donde les ponían una caravana o paraban el rodaje para amamantar, pero son excepciones, no es la norma.

Van a descubrir una placa con su nombre en el Paseo del Cine de Lugo. ¿Qué se siente?

Me hace mucha ilusión. Es algo muy bonito siendo en el lugar en el que nací, tiene muchísimo más valor precisamente por eso.

Fuente: El Progreso